
Hace treinta años tenía lugar la mayor y más dura huelga que yo he conocido y vivido, la famosa Huelga del Metal. También se va a cumplir el mismo aniversario de las primeras elecciones municipales democráticasy viendo lo que está sucediendo en el país y en el mundo convendría detenerse un pcoco y hacer unas reflexiones.
Hay varios problemas que sacuden la actualidad y que nos tienen en un debate continuo y creo que no estamos respondiendo adecuadamente.
El primero es la profunda crisis en la que reiteradamente se hace responsable al presidente de Gobierno por parte de la oposición y la prensa que le compaña (uno ya no sabe si algún medio manda en la derecha o es ésta la que controla buena parte de la información).
El otro es nuestra postura ante los casos de corrupción que afectan a buena parte del entramado del principal partido de la oposición y en donde ya parece que vale todo, si un juez investiga a algún miembro del Partido Popular es inmediatamente asediado has ta la naúsea pero si es al revés porque los absuelve (caso del Prestige) o desestima (Desde Nasseiro a cualquiera de los actuales) nadie sabe ni quiénes son ni de qué pie cojean...y lo visten bien.
¿Qué echamos algunos en falta? Una respuesta contundente y firme del Partido Socialista y posturas inteligentes ante los problemas actulaes.
En el primer caso, echo en falta que alguien abandere las ideas socialistas denunciando qué ideología ha sido la causante de esta crisis y , además de cubrir ,como hace el gobierno, los sectores más vulnerables ante lo que sucede, empiece a argumentar con claridad qué líneas vamos a seguir. Si vamos a continuar gestionando el capitalismo o la corrección va a ser de tal nivel que se alcance un cierto nivel de estatalización del sistema financiero. Un presidente que con firmeza pegue un puñetazo encima de la mesa de una vez y aclare, hasta donde pueda, el panorama y el sacrificio que se le va a pedir al país.
Creo que no debíamos ni obcecarnos con la Corrupción ajena ni con los medios informativos. Siempre van a salir airosos de un medio que han creado ellos, comprarán y venderán todo lo mercadeable, incluída la información y hasta donde puedan, la justicia. Saben hacerlo, la corrupción la crearon ellos y las leyes para ampararla también (Cuando va a salir una Ley de Partidos si ahora estamos en minoría real en el Congreso?...siempre lo hemos pospuesto).
Por eso quiero recordar que hace treinta años, tras una huelga durisima (algunos la contarán y si no lo haremos nosotros) y con un paro muchísimo mayor que el actual y una reconversión posterior que lo aumentó hasta niveles dramáticos, los socialista empezamos a ocupar responsabilidades municipales y cuya gestión en buena medida nos llevó a la Presidencia de Gobierno. Es indudable que eran otros tiempos,había más ilusión ante la libertad, es cierto pero también lo es que nadie nos marcó un camino. Los medios informativos eran propiedad de los mismos y su postura predemocrática (por no decir fascista pura) era idéntica. La UCD era otra historia, también es cierto, pero no tocó un privilegio y en los temas "espinosos" AP (el hoy PP) siempre la apoyaba. Se ha hablado mucho del carisma de los responsables socialistas de entonces, no lo creais, no tenían mayor preparación que los dirigentes actuales.
Se militaba de otra forma, también es cierto y el socialismo se sabia mover porque les llevábamos ventaja en ideas e iniciativas. Pero había otro factor fundamental que no era el carisma, entendido por tal una determinda capacidad de aglutinar a la gente para llevar un proyecto adelante. No, no fueron, ni fuimos dirigentes especialmente carismáticos, nos comprometimos y predicamos con el ejemplo y la gente nos siguió, nos votó y nos apoyó pero no pórque fuésemos ni superprofesionales, ni grandes oradores...la gente CREYÓ en nosotros y nos dio la responsabilidad de coordinar las instituciones para sacar el país adelante.
Y me parece que ahí está una buena parte del problema, entramos en el terreno de la derecha, argumentamos como ellos, gestionamos mejor o peor que ellos pero de forma parecida,y no se rompe un molde ni para aliviar el paro y en ese terreno, ahí...perderemos siempre y , al final, nos verán a todos los políticos iguales.
Si lo hicimos hace treinta años, si logramos la confianza de nuestro pueblo, no fue por tener un carisma especial, fue, fundamentalmente, porque nos veía como ellos y creía en nosotros.
No, no era carisma...era credibilidad
Lo podemos volver a hacer.